Gigantes dormidos
Los estadios: de elefantes blancos a motores de su comunidad. ¿Edición Mundialista?
El Mundial finalmente está a la vuelta de la esquina. Ya tenemos la publicidad de Quilmes (y una mejor de Fernet). Ya Scaloni convocó a los 26 seleccionados (y también una linda cantidad de memes). De a poco aparece ese “no sé qué” en el aire, como un murmullo.
La fiesta comenzará oficialmente en 12 días en el mítico Estadio Azteca, un lugar que quedará en la historia por la final del 70, que consagró a Pelé, y, mucho más importante (“somos insoportables”) por el Argentina - Inglaterra y la final del 86. El Azteca tiene también un himno inoxidable en manos de Andrés Calamaro. Pensando en los estadios del próximo mundial llegué a la pregunta que ordena la entrega de hoy: ¿qué pasa el día después?
Los estadios son, probablemente, las infraestructuras culturales más subutilizadas del planeta: llenos unas 30 noches al año y apagados las otras 335. Un estadio de fútbol americano abre para ocho o diez partidos por temporada; sumale un par de recitales y alguna convención y todavía te sobran trescientos y pico de días de rejas con candado. Y sin embargo -esta es la clave- se puede elegir un destino diferente. Las arenas más activas del mundo, como el O2 de Londres o el Madison Square Garden, meten 200 o 250 eventos por año porque nacieron pensadas para eso.
El Mundial es la excusa perfecta para mirar el asunto de frente, porque también es su versión más cara. Brasil 2014 puso unos 3.000 millones de dólares en doce estadios y al menos cuatro entraron en terapia intensiva financiera casi enseguida. Ese es el fantasma que recorre cada Mundial: el elefante blanco que se prende una vez y después devora plata para siempre. Pero ojo, que esta vez hay una novedad. En el Mundial 2026 casi no se construyó nada. Once de las sedes estadounidenses son estadios de la NFL que ya existían y ya tenían quién los llenara todos los domingos. Un ejemplo de reutilización a gran escala.
Pero más que en llenar estadios, lo interesante es pensarlos como fuerzas capaces de transformar su entorno, creando comunidad alrededor. Un estadio siempre impacta en lo que tiene cerca, lo quiera o no. Cuando esa fuerza se diseña con intención, pasa lo del Tottenham: un estadio plantado en uno de los barrios más pobres de Londres que, en vez de aterrizar como una nave espacial en medio de la pobreza, se pensó como motor del barrio -empleo local, un colegio, una calle comercial que vuelve a la vida- y hoy sostiene miles de puestos de trabajo en la zona. O lo del Estadio Nacional de Chile, que carga su historia más dura y la transforma en sitio de memoria. O lo de tantos clubes que abren sus explanadas como plazas, sus instalaciones como escuelas y hasta su energía solar como luz para los vecinos.
Nuestros clubes de barrio, sin ir más lejos, vienen haciendo esto hace un siglo: antes de que el mundo descubriera la palabra “tercer lugar” -ese sitio que no es ni la casa ni el trabajo-, nosotros ya teníamos un lugar donde el pibe aprende a nadar, la abuela juega a las cartas y el barrio entero se encuentra. Están golpeados, es cierto, por malas conducciones y peores crisis. Pero son la prueba viva de que un espacio deportivo puede ser, antes que nada, una usina de comunidad.
Hoy vamos a indagar entonces en los estadios, no como adornos deportivos ni como cajas de cemento que se prenden pocas veces al año, sino como una de las piezas de infraestructura cultural y comunitaria más poderosas -y peor aprovechadas- que tenemos a mano.
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💡 Herramientas Inspiradoras
Comparto proyectos de cinco estadios que son mucho más que canchas. Ideas concretas para aplicar en otras geografías.
1. 🇺🇸 Abrir el estadio todo el año - ASU 365 Community Union (Tempe). Universidad de Arizona hizo algo simple y radical: convirtió su estadio de fútbol americano en un “community union” abierto al público la mayor parte del año. La gente entra a trabajar, estudiar, hacer gimnasia o ver un show. Hasta las tribunas y los palcos se usan como espacio de trabajo. El recinto se volvió el gran patio cívico de la comunidad. 👉 ASU 365.
2. 🇨🇴 Integrar la cultura desde el inicio - Nuevo Campín (Bogotá). El nuevo estadio de Bogotá sumó a la cultura desde el diseño inicial. Incluye un auditorio para la Orquesta Filarmónica y se piensa como “distrito cultural”, no como una cancha rodeada de estacionamientos. 👉 Nuevo Campín.
3. 🗽 El estadio como aula gigante - Madison Square Garden (Nueva York). En 2020, el templo del boxeo y el rock alojó por primera vez una obra de Broadway, y lo hizo gratis, para 18.000 estudiantes de escuelas públicas. Por una tarde, una arena se convirtió en una clase magistral masiva. 👉 Broadway en el Madison Square Garden.
4. 🪶 Quién es dueño define la comunidad - Wilton Rancheria (Sacramento). El club que está construyendo el estadio más grande de la región de Sacramento tiene como dueña mayoritaria a una nación indígena originaria, la Wilton Rancheria: uno de los primeros grandes estadios de Estados Unidos con un pueblo originario como dueño, que ancla un desarrollo de uso mixto y reconecta el sitio con su territorio ancestral. Es una vía de financiamiento poco explorada: asociar el proyecto a actores comunitarios con raíces, y no solo a fondos sin historia. 👉 Republic Stadium.
5. 🇬🇧 Cuando el estadio muere y se vuelve barrio - Highbury Square (Londres). El histórico estadio del Arsenal se transformó en viviendas conservando sus fachadas, y la vieja cancha quedó convertida en un jardín comunitario con las dimensiones exactas del campo de juego, rodeado por los edificios. La huella del partido sobrevive como espacio público: la memoria del juego, literalmente inscrita en el suelo de un barrio. 👉 Highbury Square.
🔍 El caso de la semana
🎸 The O2: La mirada sistémica en el universo de la música.
Los números del O2 de Londres son impresionantes: cerró 2025 con 239 shows y casi 2,9 millones de entradas vendidas, su mejor año de la historia. Es el ejemplo perfecto de lo que venimos diciendo -un recinto que no espera al partido, que vive lleno todo el año porque nació pensado para eso-. Pero lo más interesante es lo que hizo a fin de año, cuando podría haberse quedado tranquilo festejando.
En diciembre, el venue más exitoso del país firmó una alianza con el Music Venue Trust, la organización que pelea por la supervivencia de las salas chicas: eso espacios de música de 100 o 200 personas donde tocan los artistas que todavía no llenan nada. Esas salas en el Reino Unido están en crisis: cierran de a docenas, ahogadas por los alquileres y los costos. El problema es que son el primer eslabón de la cadena. No hay artista que llene The O2 que no haya empezado tocando para veinte personas.
Lo interesante es el cambio de perspectiva. Por una vez, el gigante no mira solo su propia taquilla, sino el ecosistema que lo alimenta. Entiende algo que en cultura en general se olvida: lo grande y lo chico no compiten, se necesitan. Cuidar lo pequeño no es caridad: es hacer crecer al ecosistema.
🚑 Consultorio Creativo
Bajemos todo esto a la caja de herramientas. Si tenés un estadio, un club o cualquier gran equipamiento entre manos -o si algún día te toca opinar sobre uno-, estas son las cinco decisiones que separan un gigante dormido de una usina de comunidad.
1. Diseñá la comunidad desde el plano, no como anexo. El error clásico es construir la cancha y recién después preguntarse “qué le ponemos alrededor para que la gente venga”. Es al revés: los usos culturales y comunitarios -un auditorio, una escuela, una plaza, un centro de salud- tienen que entrar en el proyecto desde el día cero.
2. Abrí las puertas todo el año. Un estadio con candado es plata muerta y una oportunidad social desperdiciada. La pregunta de gestión no es “cómo lo llenamos para un evento”, sino “cómo lo usa el barrio un martes a las cinco de la tarde”: explanadas que funcionan como plazas, tribunas como espacio de trabajo, instalaciones como escuela deportiva.
3. Atá el beneficio comunitario por contrato, no a la buena voluntad. Las promesas de “impacto social” se evaporan apenas cambia el directorio o aprieta el presupuesto. Lo que queda es lo que está firmado: cupos gratuitos para escuelas, porcentajes de empleo local, vivienda protegida, un fondo de reinversión social.
4. Cuidá la base que te alimenta. Traducido: que una porción de cada mega-evento vuelva, por diseño, al circuito independiente y a los clubes de barrio que son el primer eslabón de la cadena.
5. Cuidado, que la misma fuerza que crea comunidad puede expulsarla. Un estadio que revaloriza su entorno también puede disparar el precio del suelo y correr a los vecinos de siempre. El “efecto ancla”, sin reglas, termina echando a la comunidad que dice beneficiar. ¿Quién captura el valor? Esa es la pregunta clave.
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🔥 Parrilla Creativa
Noticias, recursos y curiosidades de las industrias creativas
🎬 🌈 La Gen Z volvió al cine (y nos da una pista). Según una encuesta de Fandango, el 87% de los nacidos después de 1997 fue al cine en el último año, contra el 58% de los boomers. ¿La razón? La definen como una “zona libre de distracciones” y “uno de los pocos espacios de encuentro que nos quedan”. En plena era de las pantallas, lo presencial y lo colectivo importan más que nunca.
🇺🇸 📺 El contenido de EE.UU. sigue mandando (a pesar de todo). Tras una década de profecías sobre la ola coreana y los thrillers escandinavos, el contenido estadounidense fue entre el 67% y el 78% del top 100 global durante 13 trimestres seguidos, con una tasa de exportación del 83%. Pero la letra chica es la interesante: en Corea, India y Turquía lo local le gana en casa por goleada.
🤖🎵 Spotify y Universal te dejan hacer covers con IA (pagando). Las dos firmas cerraron un acuerdo para que los fans creen covers y remixes con IA, “basado en consentimiento, crédito y compensación” y solo con artistas que se sumen voluntariamente. La promesa es un nuevo ingreso para autores; el ruido, ya empezó (los comentarios de los músicos son lapidarios). El debate IA + propiedad intelectual deja de ser teórico y se vuelve modelo de negocio.
🦾 🎨 La IA como campo de experimentación en la cultura. Nico Madoery compartió una clase abierta que dictó sobre IA y cultura en ibercultura viva. La clase propone pasar de experimentar con IA a construir criterio, protocolos y transparencia para usarla en proyectos culturales sin perder contexto, confianza ni valor humano. Recomendado.
🇨🇱 🌙 Chile le pone marco a la economía de la noche. Chilecreativo presentó el Plan Base de Economía Nocturna para el cluster de Ciudades de la Música de la UNESCO —Valparaíso, Concepción y Frutillar—, con benchmarking de Berlín a Melbourne y una recomendación clara: incentivos fiscales y fondos de estabilización para los espacios culturales independientes. Dejo también el newsletter de hace un año que habla del tema.
🌎 🫁 Mundo Pulmón Creativo
La semana próxima estaré en Mendoza para participar del Encuentro Federal de Industrias Culturales y Creativas, organizado por el Consejo Federal de Inversiones y la Provincia de Mendoza. Desde Pulmón Creativo, nuestro laboratorio de innovación, colaboramos activamente con su realización. ¡Nos vemos ahí!
El 10 de junio empieza el curso que daré sobre “Proyectos creativos sin fronteras. Cómo expandirse internacionalmente” junto a Santiago Vexina desde el 10 de junio. El Club Baikal Creativo trae una oferta cada vez más amplia de actividades.
¡Gracias a quienes se sumaron como suscriptores del Club Pulmón Creativo! Me emociona vuestro apoyo y me dan ganas de seguir escribiendo este newsletter para siempre. En breve habrá algunas sorpresas (¿sorteos? 😎).
Gracias eternas a quienes escribieron o llamaron para ofrecer ayuda a partir de lo que conté en el newsletter de la semana pasada. De a poco nos vamos poniendo de pie ❤️.
El jueves tuvimos sala llena en el 2do Encuentro Presencial de Baikal Creativo. Nos encontramos cada dos meses en la sede Baikal en Villa Crespo. ¡No se pierdan el próximo!
👁️ Dame tu mirada
Acá opinan ustedes, tanto sobre el tema de la semana como de cualquier otra que aparezca en el impulso de escribir.
🥁 La retirada
Acá siempre hay un regalo para quienes al final del envío semanal. Hoy premiamos la paciencia volviendo a escuchar la mejor canción de todos los Mundiales habidos y por haber. “Un’estate italiana”, compuesta por Giorgio Moroder, fue la canción oficial de Italia 90. La versión italiana más famosa fue interpretada por Edoardo Bennato y Gianna Nannini y también se la conoce como “Notti magiche”. Y por si esto fuera poco, señora, señor, también se llevan el link de Héroes Otra Vez que me costó bastante encontrar. Héroes, la del Mundial del 86, insólitamente no está disponible en las plataformas y tampoco logré localizarla en formatos “no oficiales”. Terminé comprando una copia medio extraña en DVD que en este momento viaja de Rosario a Buenos Aires para que mis hijas puedan entender qué pasó en el Estadio Azteca.








Por favor que los despertemos! Me encantó lo del Tottenham.