La pregunta equivocada
La IA no nos va a reemplazar a los que hacen cultura. Pero tampoco va a regalar nada: la forma que tome la tenemos que decidir nosotros.
Esta es la pregunta que más escucho este año en mis charlas o cursos: “¿La inteligencia artificial nos va a reemplazar a los que hacemos cultura?”. Siempre viene con una mezcla de miedo y de bronca. Siempre la contesto desde mi optimismo irracional, diciendo algo como que no podemos darnos el lujo de quedarnos afuera, que hay que educarse en el tema, que el cambio es la única constante. Pero la verdad es que todo va tan rápido que no lo tengo tan claro.
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Esta semana vi una entrevista a Kevin Kelly, uno de mis gurúes de cabecera, fundador de la revista Wired y gran tirador de máximas para guardar en su sitio kk.org. Kelly dice una cosa que podría ir a un sobrecito de café pero que encierra un pensamiento profundo: no necesitamos predecir el futuro perfecto; necesitamos prototiparlo. Frente a una tecnología nueva, perdemos un tiempo enorme tratando de adivinar qué va a pasar. Él propone algo más audaz: dejar de intentar adivinar para empezar a probar. “La única manera de orientar una tecnología es usándola”, dice. Si la prohibís, si la mirás de afuera con los brazos cruzados, perdés la oportunidad -el derecho- a darle forma.
Me encantó porque ordena más claramente una respuesta posible, esperanzada, a la pregunta habitual sobre el impacto de la IA en el mundo de la cultura y la creatividad. Es una invitación a arremangarse y ponerse a trabajar, probando las herramientas en casos concretos para explorar sus usos posibles y, sobre todo, para moldear su devenir.
Esta semana también leí un artículo de Netia Jones, directora asociada de la Royal Opera House de Londres, que dialoga de manera muy concreta con la posición de Kelly. Jones sostiene que la IA no debería verse únicamente como una amenaza apocalíptica para las artes, sino como una tecnología que hay que interrogar críticamente y, en ciertos casos, usar como herramienta de colaboración. Desde la ópera -un arte que históricamente combinó oficios antiguos con innovaciones técnicas- propone mirar hacia adelante sin abandonar lo artesanal, lo humano y lo vivo. Para ella, la IA generativa que imita textos, imágenes o música es quizá la parte menos interesante; lo valioso está en cómo abre nuevas formas de interacción, experimentación y pensamiento. En su festival, una soprano le mandó grabaciones de su voz a un artista que las pasó por un sistema de IA, y de ahí salió un sonido -entre canto y llamado de pájaro- que ella nunca había hecho. Ahora puede hacerlo. La máquina no reemplazó a la artista: le amplió el repertorio de lo que su propio cuerpo era capaz. Pasó mucho antes con la fotografía, que cambió para siempre la manera en que los pintores miraron el mundo. Las tecnologías nuevas no borran a las viejas: cambian las condiciones en las que un artista piensa y crea.
Hay, por supuesto, una lista larga y densa de motivos legítimos para estar en alerta: autoría, consentimiento, apropiación de voces e imágenes, impacto laboral, ambiental y social. Un detalle no menor: buena parte de los grandes modelos se entrenó con el trabajo de millones de creadores sin pedirles permiso, sin pagarles y sin darles crédito. Y hay una letra chica todavía más grande: usar no es lo mismo que orientar. Quien decide los detalles que de verdad importan -de quién es el modelo, con qué datos se entrenó, si es abierto o cerrado, quién cobra y quién no- no es el que usa la herramienta, es el que la posee.
Y acá Jones, mientras tanto, tira una idea que me dio vuelta la cabeza y que podría ser la salida a este laberinto. Cuando una tecnología se vuelve dominante, lo que más falta hace no son “los que la usan bien”, sino las voces subversivas, “los que la usan mal”: los artistas, los maestros, los filósofos que se atreven a cometer errores adentro de la máquina. Y ahí vuelvo a Kelly, porque las dos puntas se tocan: usarla mal a propósito es prototipar. Aparece con fuerza un protagonista distinto. Ya no el ingeniero, sino el creador que entra a la máquina a ensuciarla con preguntas que la industria no se hace.
Por eso creo que la pregunta del principio está mal formulada. “¿Nos va a reemplazar?” da por sentado que somos espectadores de algo que nos pasa, cuando en realidad somos de los que todavía estamos a tiempo de escribir las reglas. A eso vamos a dedicar esta edición de Pulmón Creativo: a explorar las respuestas posibles, con el optimismo y las evidencias como banderas. ¡Allá vamos!
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💡 Herramientas Inspiradoras
Seis artistas, comunidades e instituciones que ya están buscando formas de entrarle a la máquina para usarla “bien”, usarla “mal”, y sobre todo a construir algo propio.
🧑🎨 1. La IA que restaura el paso del tiempo. El ingeniero Alex Kachkine, del MIT, desarrolló un método que genera una “máscara” restauradora -imprimible y removible- para reparar pinturas dañadas: restauró una tabla del siglo XV en 3,5 horas, contra las 232 que habría llevado a mano. Sesenta y seis veces más rápido. La IA puede devolver al público el 70% de las obras que hoy duermen en depósitos por falta de tiempo y plata. 👉 Alex Kachkine.
🌀 2. El faro mundial de la soberanía de datos. En Nueva Zelanda, la organización maorí Te Hiku Media construyó su propio reconocimiento de voz en lengua te reo con una licencia donde la comunidad no es dueña de los datos sino su custodia: el beneficio vuelve siempre al pueblo de origen. Más de 2.500 personas leyeron 200.000 frases en diez días; el sistema reconoce el te reo con 92% de precisión. 👉 Te Hiku Media.
🎙️ 3. La música que se diseña sus propias reglas. La compositora Holly Herndon entrenó su propia IA vocal con su voz y la de un ensamble de allegados -todos acreditados y pagados- y en The Call (Serpentine, Londres, 2024) grabó quince coros británicos para entrenar modelos corales con consentimiento explícito. El gesto clave no es usar la IA: es construir tu propio modelo con permiso y crédito, de modo que entrenarla se vuelva un acto creativo y no un robo. 👉 Holly Herndon.
🗣️ 4. La IA para defender la lengua. En Paraguay, el medio digital El Surtidor lanzó AIkuaa -un juego de palabras entre “IA” y ikuaa, “saber” en guaraní- para que las tecnologías de voz entiendan y hablen guaraní, una lengua mayormente oral que casi siete millones de personas hablan en Paraguay, Bolivia y la Argentina, y que los grandes modelos ignoran. ¿Cómo juntan los datos? Con mingas: hackatones comunitarios que heredan la vieja tradición latinoamericana del trabajo colectivo, donde la gente graba su propia voz para alimentar una base abierta. 👉 AIkuaa.
🎹 5. El que usó “mal” la tecnología hace 70 años. El compositor Conlon Nancarrow, exiliado en México, agarró la pianola -esa máquina pensada para reproducir a un pianista- y la usó para lo contrario: componer piezas rítmicamente imposibles para cualquier mano humana, perforando rollos de papel a mano durante décadas. Influyó en Ligeti y en Zappa. Fue reconocido muy tardíamente. 👉 Conlon Nancarrow.
🔍 El caso de la semana
Felipe Rivas San Martín: las fotos que nunca existieron
El artista y activista chileno Felipe Rivas San Martín se hizo una pregunta hermosa y triste: ¿por qué casi no hay fotos antiguas de parejas homosexuales de la clase trabajadora latinoamericana? La respuesta: porque a esas personas se les negó, materialmente, el acceso a la cámara. No hay álbum familiar de esos amores. Hay un agujero en los archivos.
Entonces Rivas San Martín decidió usar la inteligencia artificial para darle imagen a lo que la historia no dejó fotografiar. Forzó los prompts de Stable Diffusion hasta generar 108 retratos -parejas del mismo sexo, obreras, latinoamericanas, a principios del siglo XX- que parecen sacados de un álbum de época. Pero esas escenas nunca pasaron frente a una cámara. Son, literalmente, un archivo inexistente.
Y acá está el gesto genial, el que lo separa de un deepfake y lo vuelve arte: no corrige los errores de la máquina. Las manos deformes, los rostros que se deshacen, las costuras imposibles de la IA: las deja a la vista, a propósito. “Mantengo los errores para evidenciar el uso de la IA”, dice. Porque si las imágenes fueran perfectas, mentirían -pretenderían ser un pasado real que nunca fue-. Al dejar la falla puesta, la obra no dice “esto fue”: dice “esto no ha sido”. El error de la máquina se vuelve el testimonio más honesto de una ausencia.
El proyecto -que viene trabajando desde 2022- se reunió en un libro bilingüe (Écfrasis ediciones, 2025) y circuló por México, Brasil, España y el Reino Unido.
🚑 Consultorio Creativo
Frente a la IA, es clave ser autor y no espectador. Acá van cuatro preguntas para hacerte que sirven igual para un gestor cultural, un emprendedor creativo o cualquiera que esté liderando un proyecto.
1. ¿Estás prediciendo o prototipando? La trampa es quedarse pensando “¿qué va a pasar con lo mío?”. Es tiempo perdido: nadie lo sabe. La pregunta útil es otra: ¿qué prototipo barato puedo tirar este mes para aprender con las manos? Agarrá una sola herramienta, una tarea real y chica, y probá -incluso probá mal, fuera de su función prevista, que es donde aparece lo interesante.
2. ¿Estás usando la herramienta o disputando sus reglas? Antes de subirte fascinado a cualquier herramienta, hacete tres preguntas incómodas: ¿de quién es el modelo que uso?, ¿con qué datos se entrenó?, ¿mi trabajo lo está alimentando gratis? Y después actuá donde puedas y apoyate en el trabajo colectivo y colaborativo.
3. ¿Estás cobrando tu diferencial humano? En un mundo de copias infinitas y gratis, lo escaso sube de precio: lo vivo, lo imperfecto, lo que tiene una firma y un cuerpo que responde. Ese es tu activo y conviene ponerlo al frente, no esconderlo. Mostrá el proceso, contá la mano que hay detrás, cobrá la presencia y la procedencia. .
4. ¿Estás construyendo lo tuyo, o solo usando lo prestado? Es la pregunta más de fondo y la más latinoamericana. Usar lo que otros hicieron está bien; quedarse solo ahí, no. La soberanía empieza por tener tu propio corpus: tus datos, tu archivo, tu comunidad, tus reglas.
Pulmón Creativo es nuestro Laboratorio de Innovación. Ayudamos a empresas, gobiernos y a organizaciones a pensar distinto gracias al poder transformador de las industrias creativas. ¿Querés consultar sobre nuestros servicios? Escribinos.
🔥 Parrilla Creativa
Noticias, recursos y curiosidades de las industrias creativas
🇯🇵 📚 Japón abraza el zine. En una imprenta de Kyoto, fotógrafos y escritores vuelven a imprimir sus ensayos en papel de diario para ganar audiencias en plena era de la IA. El mercado de la autoedición japonesa casi se duplicó en cuatro años (unos ¥150.000 millones), aun con la caída general del libro y la revista. La frase que lo explica todo la dice un fotógrafo: el papel “es un medio que activa los cinco sentidos”, y otro remata que el lector “siente la pasión del creador al sostener la obra en las manos, y eso la IA no lo puede replicar”.
🇯🇲 🌎 La resiliencia no se construye sobre los escombros. Tras el huracán Melissa -que en una sola noche borró casi la mitad del PBI anual de Jamaica-, Creative PEC y Kingston Creative publicaron A Global Agenda for Creative Resilience, una hoja de ruta de 11 puntos para proteger al sector cultural antes del desastre. El diagnóstico: un sector frágil, con trabajadores no registrados ni asegurados, y un patrimonio que en muchas comunidades no vive en archivos sino en la gente.
▶️ 🎧 El video se come al podcast. YouTube -que ya pasó los 1.000 millones de oyentes mensuales de podcasts- lanzó herramientas que sugieren los mejores segmentos para cortar en Shorts y hasta convierten audio puro en video. Según Edison Research, el 44% de quienes escuchan podcasts cada semana lo hacen en YouTube, y el 87% de ellos mira activamente el video.
🤖 🎨 Llega la era del modelo de IA de nicho. Mientras OpenAI y Google levantan miles de millones, una startup de 37 personas (Krea) sacó su propio modelo generativo apostando a lo contrario: los gigantes están “entrenados para no fallar” y por eso se vuelven aburridos, mientras que un modelo chico con gusto propio te deja hacer imágenes “feas”, artísticas, irte por la banquina. Entrenaron su dataset a mano, respetan la propiedad intelectual del usuario y exploran un sistema de regalías para los artistas cuya obra influye en un resultado.
📹 🎶 La música ya no se escucha primero: se ve. Un nuevo reporte de BAMV -plataforma de curaduría audiovisual pensada desde Latinoamérica- sostiene que la dirección creativa dejó de ser una capa estética para volverse el núcleo estratégico de cualquier proyecto musical: hoy un tema se descubre primero por su imagen. La lógica es de worldbuilding: cada lanzamiento se diseña como un universo narrativo completo -portada, videoclip, visualizer, live session, show en vivo- guiado por una “biblia visual” que sostiene la identidad en cada punto de contacto.
🌎 🫁 Mundo Pulmón Creativo
Esta semana estaré en Rio de Janeiro para participar como conferencista en el “Seminario Internacional Brasil Criativo: Caminhos para Fomento e Finaciamiento em Economia Criativa”. Lo dan en vivo por Youtube, por si alguien quiere verme dar mi charla en un esforzado portugués.
“Mafalda Inmersiva”, un proyecto con el que estamos colaborando orgullosa y felizmente desde hace tiempo, empieza a ver la luz. ¡Va a ser increíble!
Arrancó muy arriba el nuevo curso que estamos dando en Baikal Creativo junto a Santiago Vexina: “Proyectos creativos sin fronteras. Cómo expandirse internacionalmente”. Cuatro encuentros para quienes quieran exportar creatividad al mundo.
El viernes que viene voy a participar de “Creative Mornings”, liderado en Argentina por Fabiana Renault. Es una actividad gratuita y requiere inscripción previa. ¡Vengan!
👁️ Dame tu mirada
Semana a semana llega gente nueva a este antro. Les doy la bienvenida con los brazos abiertos y les dejo este botón para que puedan expresarse con total libertad.
🥁 La retirada
De regalo de despedida del newsletter de hoy les traigo noticias de un proyecto que me encantó (por ahora solo en formato trailer): “Héroes del Rock Nacional” es un proyecto audiovisual de Bruscopa (Bruno Scopazzo) que, a partir de una premisa fantástica donde un ser mitológico en internet controla el ánimo global, convierte a figuras como Charly García, Spinetta, Pappo, Fito Páez, el Indio Solari y Airbag en héroes animados que deben defender la mente colectiva y “salvar” la música, articulando una mitología de superhéroes del rock argentino desplegada en tráileres y teasers para redes.








Gracias por el artículo. Creo que la IA no es un sustituto de artistas ni de narradores, al menos por el momento, es una nueva paleta de pinceles. En lugar de sustituir mi impulso creativo, lo ha multiplicado. En mi caso la IA me está permitiendo desarrollar Nuvagaia, un proyecto creativo que sin ésta tecnología nunca habría visto la luz.